Vivimos en una cultura obsesionada con las dietas, las pastillas milagrosas, las batidas adelgazantes, los programas de ejercicios extensos y los planes de alimentación imposibles de seguir. Esta cultura, que se ha apoderado de millones de mentes generación tras generación, ha hecho de el HAMBRE sea nuestro enemigo #1. No debemos sentir hambre después de las 5:00pm, no podemos tener hambre uno o dos horas después de haber comida, si ya tuvimos nuestras 3 comidas y nuestras meriendas no debemos sentir hambre, no puedo sentir hambre ahora ya que mi comida no me toca hasta 2 horas mas tarde. ¿Cierto? Con tantas reglas y exigencias se nos ha olvidado que el hambre es simplemente una respuesta fisiológica de nuestro cuerpo para decirte que los niveles de glucosa en sangre están bajos y nuestras células necesitan energía para poder seguir funcionado. Simple, ¿no?

En mi consulta privada frecuentemente mis pacientes me dicen que comen por que tienen ansiedad, y luego de analizar cada situación en particular, es muy común concluir que esos ataques de “ansiedad” que provocan el comer “sin control” (así es como me lo describen), se deben a que durante el día ignoran sus señales de hambre, no comen lo suficiente, o lo que comen no suple los nutrientes necesarios. Como consecuencia nuestro cuerpo busca la manera de enviarnos señales de que algo anda mal, si ignoras el hambre, esta señal incrementa y se refleja de muchas maneras, siendo una de ellas percibida como ansiedad por comer.
Veámoslo del punto fisiológico. Cuando tus niveles de glucosa (azúcar) en sangre disminuyen debido a que llevar periodos largos de tiempo sin comer sientes hambre, cuando comes tu páncreas secreta grandes cantidades de insulina para que tus células puedan utilizar rápidamente la energía (glucosa) que tanto necesita. Las señales químicas que produce tu cuerpo, si has estado largas horas sin comer, te llevan a reponer esa energía que tus células necesitan y es por esto que usualmente tienes antojo de comer alimentos altos en azucares y carbohidratos refinados para poder tener energía inmediata. Por otro lado, llega un punto en el que esta energía que estamos consumiendo no se utiliza completa y termina siendo almacenada.
¿Qué podemos hacer para evitar este ciclo?
  1. Identifica tus señales de hambre y saciedad. Estas señales pueden variar de persona en persona, para algunos puede ser que el estomago ruge, para otros puede ser que salives mas de lo usual, que te sientas cansado o que comiences a pensar en comida.

  2. Come cuando tengas hambre. No ignores tu hambre, honra esa sensación y nutre tu cuerpo con alimentos que incluyan proteínas, fibra y alimentos que disfrutes.

  3. No te saltes las comidas. Por más ocupad@ que estés no saltes o elimines una comida.

  4. Haz tus meriendas. Ten meriendas deliciosas y nutritivas disponibles todo el tiempo, ya sea en el trabajo, el carro, etc. Es mas fácil comer de manera nutritiva, si en el momento que tengamos hambre, estén accesibles y listas para consumir.

Recuerda el hambre no es tu enemigo.

Te envío un fuerte abrazo virtual

Tu Nutricionista Plus